PRECAUCIONES PARA LOS PROFESIONALES SANITARIOS Covid-19

Medidas generales y específicas para los profesionales sanitarios:


1. Medidas generales

En los últimos días estamos viendo recomendaciones de no asistir a eventos de sanitarios multitudinarios en espacios cerrados (congresos, sesiones generales), con el fin de evitar transmisión entre profesionales sanitarios. El principal motivo es que tengamos que permanecer en aislamiento o cuarentena si somos casos probables o en tratamiento domiciliarios (casos leves) o ingresados (casos graves), ya que como sanitarios somos piezas claves en el manejo de esta pandemia para el resto de población.

Es importante identificar a todo el personal sanitario que atiende a los casos en investigación, probables o confirmados de infección por nuevo coronavirus. El riesgo deberá ser valorado de forma individualizada. Si no se han cumplido las medidas de precaución, serán considerados contactos estrechos y se manejarán como tales.

2. Medidas específicas

Son fundamentalmente la higiene de manos y el equipo de protección individual.


2.1 Higiene de manos

La higiene de manos es la medida principal de prevención y control de la infección. Deberá realizarse, según la técnica correcta y siempre en cada uno de los siguientes momentos:

  • Antes del contacto con el paciente.

  • Antes de realizar una técnica aséptica.

  • Después del contacto con fluidos biológicos.

  • Después del contacto con el paciente.

  • Después del contacto con el entorno del paciente.

  • Antes de colocarse el equipo de protección individual y después de su retirada

Si las manos están visiblemente limpias la higiene de manos se hará con productos de base alcohólica; si estuvieran sucias o manchadas con fluidos se hará con agua y jabón antiséptico. El haber utilizado guantes no exime de realizar la correcta higiene de manos tras su retirada.

Las uñas deben llevarse cortas y cuidadas, evitando el uso de anillos, pulseras, relojes de muñeca u otros adornos.

Higiene de manos con solución hidroalcohólica

  1. En primer lugar depositaremos en la palma de nuestra mano una dosis suficiente de producto que asegure cubrir todas las superficie.

  2. A continuación frotaremos las palmas de nuestras manos entre sí.

  3. En el siguiente movimiento frotaremos la palma de nuestra mano derecha contra el dorso de la izquierda, entrelazando los dedos y viceversa, con la otra mano.

  4. Después lo haremos con las palmas de ambas manos entre sí, con los dedos entrelazados. Acto seguido, frotaremos el dorso de los dedos de una mano con la palma de la mano opuesta, agarrándonos los dedos.

  5. A continuación y en un movimiento de rotación, atraparemos el pulgar de una mano con la palma de la otra y repetiremos el movimiento con el dedo pulgar de la mano contraria.

  6. Finalmente, frotaremos la punta de nuestros dedos de una mano contra la palma de la otra, haciendo un movimiento de rotación. Y haremos lo mismo con los dedos de la otra mano.

Una vez secas, nuestras manos serán seguras.

¿Cómo desinfectarse las manos? Fuente: OMS. Con acceso en: https://www.who.int/gpsc/information_centre/gpsc_desinfectmanos_poster_es.pdf?ua=1

2.2. Equipo de protección individual (EPI)



El personal que tome las muestras clínicas, atienda o traslade a casos en investigación, probables o confirmados o las personas que entren en la habitación de aislamiento, deberán llevar un equipo de protección individual para prevenir la transmisión de la infección. En los casos de pacientes menores o que requieran acompañamiento, el acompañante deberá adoptar las medidas necesarias para su protección mediante la utilización de equipos de protección individual adecuados. El equipo de protección individual se colocará antes de entrar en la habitación. Una vez utilizado se eliminará dentro de la habitación con excepción de la protección respiratoria que se retirará fuera de la misma. Se realizará una correcta higiene de manos después de retirar el equipo de protección. Los EPI desechables se deben colocar en los contenedores adecuados y deben ser tratados como residuos infecciosos.

De acuerdo a lo establecido en las diferentes leyes y normativas, el equipamiento a usar frente a este tipo de casos debe estar certificado en base al Reglamento (UE) 2016/425 relativo a los equipos de protección individual, también denominados EPI, lo cual queda evidenciado por el marcado CE de conformidad.

La recomendación general es la de utilizar EPI desechables, o si no es así, que al menos puedan desinfectarse después del uso, siguiendo las recomendaciones del fabricante.

Los EPI deben escogerse de tal manera que se garantice la máxima protección con la mínima molestia para el usuario. Y para ello, resulta fundamental escoger la talla, diseño o tamaño que se adapte adecuadamente al mismo.

Además, es fundamental una correcta colocación los EPI para evitar posibles vías de entrada del agente biológico. Del mismo modo es muy importante la adecuada retirada de los mismos, para evitar el contacto con zonas contaminadas y/o dispersión del agente infeccioso.

Veremos a continuación cuáles son los EPI que pueden proteger al personal potencialmente expuesto durante el manejo de los pacientes en investigación o confirmados de infección por el coronavirus. La evaluación del riesgo de exposición permitirá precisar la necesidad del tipo de protección más adecuada.

1. Material de protección respiratoria.


Con el fin de evitar contagios, los casos confirmados y en investigación deben portar mascarillas quirúrgicas. También pueden llevar una mascarilla autofiltrante, pero es importante saber que en ningún caso ésta incluirá válvula de exhalación, ya que el aire exhalado pasaría directamente al ambiente sin ningún tipo de retención, favoreciendo la dispersión del virus. La colocación de la mascarilla quirúrgica a una persona con sintomatología respiratoria supone la primera medida de protección para el profesional sanitario.

La protección respiratoria generalmente recomendada para los profesionales sanitarios que vayan a estar en contacto a menos de 2 metros con casos en investigación o confirmados, es una mascarilla autofiltrante tipo FFP2 o media máscara provista con filtro contra partículas P2.

Las mascarillas autofiltrantes o los filtros empleados no han de reutilizarse y, por tanto, deberán desecharse tras su uso.

Cuando se realicen procedimientos asistenciales en los que se puedan generar bioaerosoles en concentraciones elevadas, se recomienda el uso por el personal sanitario de mascarilla autofiltrante contra partículas FFP3 o media máscara provista con filtro contra partículas P3.

Los equipos de protección respiratoria deberán quitarse en último lugar, tras la retirada de otros componentes como guantes, batas, etc.

Las mascarillas autofiltrantes (que deben cumplir la norma UNE-EN 149:2001 +A1:2009) o, en su caso, los filtros empleados (que deben cumplir con las normas UNE-EN 143:2001) no deben reutilizarse y, por tanto, deben desecharse tras su uso. Las medias máscaras (que deben cumplir con la norma UNE-EN 140:1999) deben limpiarse y desinfectarse después de su uso. Para ello se seguirán estrictamente las recomendaciones del fabricante y en ningún caso, el usuario debe aplicar métodos propios de desinfección ya que la eficacia del equipo puede verse afectada.

2. Guantes de protección.

Los guantes utilizados habitualmente durante las actividades de atención al paciente y en laboratorios son los desechables, ya que las tareas asociadas requieren destreza y no admiten otro tipo de guantes más gruesos. Sin embargo, destacar que, en otras actividades que no requieran tanta destreza, como por ejemplo en tareas de limpieza y desinfección de superficies que hayan estado en contacto con pacientes, puede optarse por guantes más gruesos y resistentes a la rotura.

3. Ropa de protección.

Respecto a la ropa, es necesaria la protección del uniforme del profesional sanitario de la posible salpicadura de fluidos biológicos o secreciones procedentes del paciente confirmado o en investigación al que se examine o trate.

Este tipo de ropa, como equipo de protección individual que es, debe cumplir con la normativa de resistencia a la penetración de microorganismos. De esta forma, la ropa puede ofrecer distintos niveles de hermeticidad tanto en su material como en su diseño, cubriendo parcialmente el cuerpo como batas, delantales, manguitos, polainas, etc., o el cuerpo completo. En la designación, se incluye el Tipo y la letra B (de Biológico).

En caso de que sea necesario protección adicional en alguna zona, como cierta impermeabilidad, también puede recurrirse a delantales de protección química, denominados Tipos PB [3] y PB [4] (PB procede de “Partial Body”) que, aunque no sean específicamente de protección biológica, pueden ser adecuados para el uso de protección contra salpicaduras mencionado o para complementar una bata que no sea un EPI.

Se recomienda que la ropa de protección biológica sea desechable, ya que al eliminarse se evitan fuentes de posible contagio que pudieran aparecer en el caso de que la desinfección del equipo no se realizase correctamente.

4. Protección ocular y facial

Se debe usar protección ocular cuando haya riesgo de contaminación de los ojos a partir de salpicaduras o gotas (por ejemplo: sangre, fluidos del cuerpo, secreciones y excreciones).

Los protectores oculares certificados para la protección frente a líquidos pueden ser gafas integrales frente a gotas o pantallas faciales contra salpicaduras.

Es posible el uso de otro tipo de protector ocular, como son las gafas de montura universal con protección lateral, para evitar el contacto de la conjuntiva con superficies contaminadas (por ejemplo, contacto con manos o guantes). No obstante, si por el tipo de exposición se precisa garantizar una mayor protección y cierta hermeticidad de las cuencas orbitales, deberemos recurrir al uso de gafas integrales; y para la protección conjunta de ojos y cara, a pantallas faciales.

Se recomienda usar siempre protección ocular durante los procedimientos de generación de aerosoles. Y cuando sea necesario el uso conjunto de más de un equipo de protección individual, deberemos asegurarnos de la compatibilidad entre ellos, lo cual es particularmente importante en el caso de la protección respiratoria y ocular simultánea, para que la hermeticidad de los mismos y su capacidad de proteger no se vean mermadas.

Colocación y retirada de los EPI

Con el fin de garantizar una adecuada protección durante la actividad asistencial, debemos seleccionar los EPI que garanticen esta protección y tenerlo en cuenta durante su colocación, de forma que no se alteren las funciones de protección específicas de cada equipo. En este sentido, es importante respetar siempre las instrucciones del fabricante.

Los EPI deben ser almacenados adecuadamente, siguiendo las instrucciones dadas por el fabricante, de manera que se evite un daño accidental de los mismos o su contaminación.

Y después de su uso, hay que asumir que los EPI y cualquier elemento de protección empleado pueden estar contaminados y convertirse en nuevo foco de contaminación, por lo que un procedimiento inapropiado de retirada podría provocar la exposición del profesional.

Por todo ello, resulta fundamental implementar una secuencia de colocación y retirada de todos los equipos detallada y predefinida, cuyo seguimiento debe controlarse.

Los EPI deben colocarse antes de iniciar cualquier actividad probable de causar exposición, y ser retirados únicamente después de estar fuera de la zona de exposición.

Además, se debe evitar que los EPI sean una fuente de contaminación, procurando no dejarlos sobre superficies o zonas del entorno una vez que han sido retirados.

Todo EPI será desechado tras su uso depositándolo en el contenedor excepto las gafas que, para su reciclado y uso personal del sanitario en posteriores intervenciones, serán lavadas con agua y jabón y desinfectadas con alcohol de 70 grados o solución hidroalcohólica.

A continuación detallaremos el protocolo de puesta y retirada de equipos de protección individual elaborada por OMS, y que puede consultarse en el siguiente enlace:https://www.who.int/csr/resources/publications/PPE_EN_A1sl.pdf.

Colocación del EPI:

  1. En primer lugar, es importante identificar las posibles amenazas y riesgos, para seleccionar el equipo de protección adecuado. Planificar con antelación la puesta y retirada y verificar si se dispone de la ayuda de otro profesional, un espejo y contenedores o materiales adecuados para desechar el equipo cuando nos lo retiremos.

  2. A continuación, nos pondremos la bata de protección frente a la salpicadura de fluidos biológicos o secreciones.

  3. Una vez colocada, será el momento de ponerse la protección respiratoria y ocular. Para ello disponemos de dos opciones: usar una pantalla facial de protección frente a salpicaduras; o bien combinar el uso de mascarilla filtrante y gafas de protección. Es importante recordar que este equipamiento deberá ser de mayor nivel de protección (mascarillas autofiltrantes contra partículas FFP3 o media máscara provista con filtro contra partículas P3), en caso de realizar procedimientos que puedan generar aerosoles, como en algunos tratamientos respiratorios, aspiración de secrecciones, intubación, reanimación cardio-pulmonar, etc.

  4. Finalmente nos colocaremos los guantes, procurando que cubran y queden por encima de los puños de la bata.

Retirada del EPI:

  1. Una vez finalizada la atención sanitaria y en el momento de retirar el EPI, deberemos hacerlo con el objetivo de evitar nuestra propia contaminación y la de otras personas o el entorno. Para ello, retiraremos la equipación en un orden determinado, eliminando en primer lugar los materiales más contaminados.

  2. Nos quitaremos en primer lugar la bata y los guantes, de forma conjunta. Para ello, retiraremos la bata enrollándola hacia delante y cuando lleguemos al final sacaremos los guantes.

  3. A continuación, haremos higiene de manos, para la cual podemos utilizar solución hidroalcohólica.

  4. Una vez hecho esto, nos retiraremos los equipos de protección respiratorios y oculares.

  5. En el caso de haber usado una pantalla facial, la retiraremos de forma segura, de atrás a adelante.

  6. Si hemos usado gafas y mascarilla filtrante, eliminaremos en primer lugar las gafas de atrás a adelante, y después la mascarilla, también de atrás hacia delante.

  7. Una vez retirados los EPI, procederemos nuevamente a una correcta higiene de manos.

Conforme vayamos retirando los EPI desechables, estos deberán depositarse en contenedores de desecho adecuados y ser tratados como como residuos biosanitarios clase III.

Si no se puede evitar el uso de EPI reutilizables, estos se deberán recoger en contenedores o bolsas adecuadas, y descontaminarse usando el método indicado por el fabricante antes de guardarlos. El método debe estar validado como efectivo contra el virus y ser compatible con los materiales del EPI, de manera que se garantice su integridad y su efectividad y protección no resulte comprometida.

2.3. Limpieza de equipo utilizado

Muchas veces utilizamos instrumental en la exploración de pacientes con sospecha de infección COVID19. Como norma general todo el material que pueda ser desechable se desechará depositándolo tras su uso en los cubos de desecho (depresores, conos de otoscopio…). En caso de tener que utilizar instrumental o material que no pueda ser desechado (termómetro, tensiómetro, fonendoscopio) se procederá a su limpieza. Las siguientes normas proceden de la Gerencia Asistencial de Atención Primaria de la Comunidad de Madrid.

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